El Blog de Emilio Matei

Periodismo militante


Hay una notable diferencia entre un periodista con una concepción del mundo, llámese ideología o como se prefiera, y un periodista que filtre todo lo que dice a través de las conveniencias personales o, con más probabilidad, de su grupo. Periodista militante es una categoría mal definida que me gustaría definir por su opuesto, la del periodista que busca la verdad a través de la objetividad.
Es obvio que todo ser humano tiene una representación del mundo. Y por consecuencia, una ideología. Más allá de que sea o no conciente de eso. Por lo tanto negarle a los periodistas que narren desde un preciso lugar ideológico sería como negarles su condición de humanos. (Es verdad que en algunos casos y con algunos periodistas, resulta muy difícil no hacerlo.)
Para los periodistas la objetividad debe ser una aspiración que, si bien por definición no es alcanzable, al menos debería ser a la que se debe apuntar. Siendo así, la condición de periodista militante es antagónica con lo que debería ser parte del código de ética de la profesión.
Sé que el argumento que se ejerce en contra de esto es el de que la objetividad es inalcanzable. Pero el no poderla alcanzar no la invalida en absoluto. Véase si no al límite en sentido matemático. Es decir, lo que nunca se alcanza pero siempre se puede aproximar un poco más. Si esta concepción de la objetividad no fuera cierta, no existiría la posibilidad de desarrollos tecnológicos basados, por ejemplo, en el análisis matemático. Dicho de otro modo, lo objetivo está definido por una aproximación teórica que sólo la práctica puede confirmar y que casi siempre resulta acotada a una parte y jamás a la totalidad.
Por eso, insisto, y con las limitaciones que digo más arriba, la objetividad periodística existe y el periodismo militante se constituye en una de las tantas formas de no periodismo, de un pseudo periodismo que traiciona concientemente a la verdad en función de intereses particulares. Y esto vale para todas las posiciones ideológicas.

"El concepto libertario es que la prensa debería ser independiente y, por lo tanto, un contrapeso del poder centralizado de todo tipo."
Noam Chomsky 
El miedo a la democracia

Por si la nota no es suficientemente clara, Chomsky se refiere al poder del estado y a los poderes económicos y mediáticos, poniendolos a todos en en la misma categoría frente a la independencia de la prensa.

8 comentarios:

  1. El periodismo militante, aborda su periodismo planteando desde el principio su posición ideológica. Que como bien decías, es inherente a todo ser humano, pero se puede ser más o menos transparente en la exposición de dicha ideología que de todas maneras se filtra por todas partes. Desde el segmento de realidad que se intenta colocar como noticia, hasta el lenguaje que se utiliza para dar cuenta de un hecho. No me parece que el periodismo militante sea un "pseudo periodismo" sino que lo que intenta hacer es un cambio de paradigma en la práctica del periodismo, poniendo sobre el tapete, desde el principio, la visión de la realidad que se tiene que sí o sí, siempre se va a filtrar por más objetivo que se intente ser. Quiero decir que, se expone desde el principio la ideología e intenciones que de alguna manera pueden llegar a acotar una visión y agrandar otra. Como si se dijese "a partir de esto que tengo y esto que me falta, es que hago mi análisis y presento un hecho" La diferencia entre un periodismo que vos llamás "objetivo" y el periodismo militante, es que el periodismo militante, para bien o para mal, es siempre y necesariamente más transparente. Porque el espectador se ahorra el trabajo de buscar lo implícito, lo no dicho, las huellas de la ideología del hablante, porque ya lo sabe desde el principio.

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  2. Estimada Pilar, agradezco tu comentario pero, como es obvio, no lo comparto. Creo que las respuestas están en mi mismo artículo con excepción, a lo mejor, del tema de "ahorrarse el trabajo de buscar lo implícito". Eso no sucederá nunca. No hay voluntad ni manera de declarar desde dónde uno narra porque, salvo en trazos muy burdos, uno, narrador, aún queriendo, no lo sabe todo sobre las propias motivaciones.
    Fuera del terreno del periodismo, me parece que el caso de Vargas Llosa es ilustrativo al respecto. Nadie duda de la verdad de sus personajes, de la lectura implícita del autor sobre los motivos que los guían ni desde la izquierda más ortodoxa. Y sin embargo en sus declaraciones V. L. se muestra unívocamente como un hombre de la peor derecha, de la más troglodita.
    Por fin, negar la posibilidad de una lucha por la objetividad a pesar de que nunca se se la pueda alcanzar en forma completa, me parece una peligrosa idea propia de la época. De alguna manera, desmovilizante del pensamiento.

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    1. ¿Por qué el periodismo no puede responder a un propósito político de forma explícita? Cuánto más complejo puede ser analizar el comportamiento y su influencia de aquellos medios de comunicación que propenden a blindar modelos económicos nefastos para las mayorías? Tenemos en Argentina experiencias muy negativas del proceder de empresas monopólicas de comunicación. Pregunto: ¿quién es el que juzga que es el periodismo militante? ¿Cuál es la ideología de Perfil, de La Nación, de Clarín, de Infobae, de la Voz del Interior, de El Intransigente, de El Territorio, de La Capital? Todos ellos tienen periodistas militantes, pagos, y harto controlados. Ninguno de esos periodistas tiene libertad de pensamiento. Sin embargo, por fuera de esas estructuras ha nacido un periodismo que rompe esa construcción de sentido que implantaron en la opinión pública los mencionados. Es aberrante partir de una premisa errada desde su concepción. En otros términos, dejemos las caretas a un lado y hablemos de la disputa ideológica que emerge en la región desde comienzos de siglo en renovada versión de otrora

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    2. Sergio, si realmente estás de acuerdo con tus propias palabras, con el análisis que hacés de lo que sale en los medios dominantes; un periodista honesto, con el prurito de ser lo más objetivo que su consciente permita, podría decir lo mismo que decís vos. No necesita justificarse de ningún modo. No necesitaría responder a ningún interés particular. No sería el acuerdo o desacuerdo ideológico que tenga con lo que decís, sino que podría decirlo desde la investigación y el descubrimiento de lo que hacen en efecto esos pseudoperiodistas, apenas comunicadores de las estructuras de poder internacionales más reaccionarias. Sacá tu primer frase y todo puede hacerse del mismo modo, decirse del mismo modo, entenderse del mismo modo desde la simple verdad. Lo demás se suele llamar "razón de estado" y casi siempre termina justificando las mayores atrocidades. Dicho de otro modo, creer que uno tiene razón no es justificación de nada.
      En realidad, a la pregunta que hacés de “¿Por qué el periodismo no puede responder a un propósito político de forma explícita?” la respuesta sería, porque no somos como ellos.
      Ser un periodista de verdad, según la concepción que pongo en este artículo, da mucho más trabajo y produce mucho menos dinero, pero tiene dignidad.

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  3. Se borró lo que escribí, caray.
    Va màs o menos de nuevo.
    El periodista militante sí hace pseudoperiodismo pues a final de cuentas se convierte en vocero de un grupo determinado con determinadas intenciones.
    Deja su lugar de informador para convertirse en propagandista.
    Lo cual lo degrada a ser un simple golpeador con una pluma quizás a la venta.

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  4. Lo malo es cuando la calificación es usada para justificar una prohibición.

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  5. y que pasa con los periodistas que forman parte de una empresa de medios. ¿La realidad o la verdad no se ve afectada ahi tambien por los intereses que mueven a la misma empresa, ya sea por las pautas publicitarias o partidarias? ¿No estaríamos hablando de lo mismo pero con diferente denominacion?

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    1. Maria, seguramente que si lo hace, siempre hay cierto condicionamiento o posicionamiento. La cuestión del asunto (a mi entender, y por eso llegue aquí a fin de validar lo que pienso) es la siguiente: Así como uno lee lo que quiere, uno puede informar lo que desee y omitir lo que no le conviene, pero siempre dentro de una estructura.
      A mi entender un periodista debe ser critico de esa estructura, la cual no es la definitiva, es una construcción de su propio interés (o percepción de la realidad si lo preferís). La Alegoría de la caverna es un buen ejemplo para representar la situación del asunto que nos ocupa.

      Saludos y dejo la siguiente reflexión o conclusión a la que llegue: "la verdad no se encuentra, se busca".

      Atte,


      Vicente

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