El Blog de Emilio Matei
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jueves, 10 de enero de 2013

La apropiación de los signos


Hace tiempo me dijeron en España que la bandera española es un símbolo que se debe usar con mucho cuidado. Para muchos es emblema de la derecha más cerrada, del franquismo, del estado represivo y del imperialismo de una región sobre otra.

En Argentina pasó algo bastante parecido con todos los símbolos patrios que parecían haber sido apropiados por los militares.
Después del advenimiento de la democracia, y con el tiempo, los símbolos volvieron a ser de todos. Se pudo hacer ropa con la bandera y reescribir el himno en clave de rock o cómo a los artistas más les pluguiera sin correr el riesgo de ser asesinados por algún fundamentalísmo patriótico.

Los símbolos son eso, símbolos, signos, códigos que dicen mucho con muy poco y que a veces nos representan. Sus significados varían con el tiempo como todo varía en la naturaleza, sea humano o no.
Hoy en día podemos ver como en Argentina dos símbolos, el fuck you norteamericano, un simple gesto obsceno, y el cacerolazo, una expresión del repudio social, pierden sus sentidos originales y se convierten en emblemas de una parte de la sociedad, en este caso, la que no puede ganar elecciones y que quiere mantener sus privilegios.
Del fuck you no hay mucho que decir. Lo usa el periodista estandarte de la derecha y de los medios. Es un tipo de gente que se suele apropiar de todo así que, como se suele decir, qué le hace una mota más al tigre. Y en este caso es apenas una motita penetrada culturalmente y de uso intrascendente.
Más complicado por su ambigüedad es el tema de los cacerolazos. Que como forma de resistencia social creado por la clase media cuando el liberalismo económico la destruía, hoy disfraza las intenciones haciendo caer a mucha gente que cree pedir por algo importante cuando lo único que hace en realidad es abanderarse con una ideología que tal vez no comparta. Si cabe alguna duda, imagínese un titular en un diario que diga: Cacerolazo en Cualquier Parte. ¿Cómo se interpretaría? ¿Qué en Cualquier Parte hay, por ejemplo, una empresa que contamina, o que la gente hace demandas al estado autoritario y soberbio? Imagínese un zócalo televisivo que diga: Cacerolazo en Cualquier Parte. ¿Cómo sería interpretado hoy en día? ¿Se avanzaría un poco más para saber las verdaderas motivaciones? Casi nunca.

Piquete
Si ya no es posible ni hacer un fuck you ni ir a un cacerolazo sin servir a una ideología particular, mala suerte. Habrá que elegir otros símbolos o habrá que reapropiarse de los anteriores. Usarlos de modo inconsciente es correr el riesgo de estar al servicio del otro.



viernes, 13 de julio de 2012

Ruido en Canadá


Cacerolazo en Canadá


Algo hace ruido en Canadá, o al menos en el Canadá francófono. ¿Qué es ese ruido?, me suena. ¡Nooooooo!, ¿cacerolas también en Canadá?, ya no se puede confiar en nadie. Eso sí, parece que en Canadá todos llevan cucharas de madera para golpear las cacerolas o las sartenes. No sea cosa que se estropeen. Y las cacerolas viejas en esos lares todavía se tiran a la basura así que no hay más remedio que llevar las nuevas. Y tal como viene la mano, parece prudente.
Sólo un 60% de la población va a votar, 55% del producto bruto interno por industrias extractivas y otras no comerciales o industriales, como si no se tratara de un país desarrollado, el país del BlackBerry y de las súper y odiadas mineras está enrareciéndose con más rapidez de la que uno podría esperar.

Algo hace ruido en Canadá y no deben ser sólo las cacerolas. Una subida paulatina de los costos de la educación que alcanzará al 80% en los próximos diez años fue la disparadora de los reclamos. Luego se fueron agregando por solidaridad y por otros reclamos sociales, la mayor parte de la población y de las ciudades hasta que el reclamo tomó dimensiones nacionales.  Poco a poco, la política canadiense se va polarizando en izquierdas y derechas más marcadas y menos dispuestas al diálogo que las caracterizó durante años.
Queremos el modelo noruego y no el norteamericano, piden algunos estudiantes que creo no deben estar bien informados de la masacre de Oslo.
La crisis es muy parecida a las campanas, y las campanas a las cacerolas: no preguntes por quién doblan, doblan por ti.