El Blog de Emilio Matei
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jueves, 7 de febrero de 2013

Criterio propio e independencia de criterio

Criterio propio e Independencia de criterio no son frases totalmente sinónimas. El criterio propio puede ser un criterio heredado, lo único que se pide es que sea el que uno tiene y, al fin de cuentas, todo ser humano lo tiene. En cambio la independencia de criterio dice en forma explícita que el criterio propio, aún cuando suela haber coincidencias, es independiente de los criterios de los demás.

Colegiales estudiando
Pero cómo se construye, entonces, un criterio propio que sea a la vez independiente.
En principio, estimulando la creatividad. Cosa que se suele hacer en los chicos, en una primera etapa, poniéndolos frente a juguetes que los obliguen a representar la realidad en sus cerebritos para, por fin, actuar en ella o inclusive modificarla. El cubo pasa por el agujero cuadrado, la pirámide triangular por el triangular y cubos, pirámides y la estructura que tiene los agujeros pueden ser usados como proyectiles si el chico se siente molesto. Amén de que algunos chicos, a pesar de que no son Borges, pueden vivir en mundos de extrañas categorías donde las pirámides son los más ricas para chupar y los cubos hacen los mejores compañeros cuando hay que sentarse en el water.

Cuándo perdimos la actitud de mirar el mundo para tomar decisiones. Cuándo decidimos dejar que otro piense por uno cediéndole el poder de análisis y, por ende, la posibilidad de mentirnos o usarnos en su provecho.

Lo leí en el diario, lo escuché en la radio, me lo dijo un conocido.

Lo necesario parece ser la capacidad de priorizar los hechos de la realidad sobre cualquier otro indicio predigerido por otros para hacer un modelo de lo que está sucediendo. Y para no ser tan extremista, usar los hechos de la realidad como mínimo para ver si la opinión ajena tiene algún sentido. Nadie debería poder convencernos de que si soltamos una manzana esta se va a ir para arriba en lugar de caer, Newton dixit, para abajo. O que el fin del mundo lo decidieron Nostradamus, un científico maya, un esotérico o un escritor de libros de autoayuda.

Qué sucede con la mayor parte de los chicos que desde una mentalidad a lo Borges que les permite mezclar categorías con una libertad única, los hace convertir la síntesis de sus análisis propios en realidades cuyo únicos objetivos sean el marcar la pertenencia a un grupo social.
Bernard Shaw decía que los chicos son inteligentes hasta los cinco años, después van a la escuela.

Y esa broma hay una verdad fundamental: La escuela modifica la forma en que los chicos piensan y, en consecuencia, en que los adultos son. Y por ese motivo es en la formación de maestros y de programas orientados al pensamiento libre y creativo, y un presupuesto adecuado, que se puede hacer que las personas hagan análisis más realistas del mundo en que viven.

Estudiantes universitarios
Pero claro está, esa escuela es muy peligrosa. En principio y con contadas excepciones sólo en la escuela pública y gratuita se puede avanzar sobre la cultura y la creación de un modo libre y seguro de formación de excelencia distribuido por toda la sociedad. En las escuelas privadas, sobre todo en las confesionales, la educación está claramente orientada a la pertenencia a la religión y al grupo social que corresponde. Tal es así que supe de miembros de alto nivel intelectual del Opus Dei que, impulsado por su misma organización, estudiaban en la Universidad de Buenos Aires porque pretendían ser profesionales de primera categoría cosa que sólo en esa universidad esa calidad era alcanzable, a pesar de que el O. D. tiene centros educativos de todos los niveles.

En concreto, la independencia de criterio y el criterio propio, imprescindibles para producir grandes creadores, sea en el arte como en las ciencias, y como mínimo personas que no sean fácilmente llevadas por las narices por comunicadores sociales que se venden al mejor postor, sólo podrán ser alcanzados por la mayor parte de los ciudadanos y no por contados casos aislados, insisto: si existe una educación pública y gratuita con financiación adecuada que se prolongue durante muchos años. Y si esta no es una condición suficiente, es sin lugar a dudas, necesaria.

martes, 13 de noviembre de 2012

Afanes independentistas

¿Tiene sentido impulsar a la separación? 

Las comunidades españolas tienden a la separación. Las minorías siempre debieron luchar por el reconocimiento y la aceptación por parte del sistema, representado por el estado español. Mucha sangre les costó hacer respetar sus costumbres, su cultura, su lengua, de eso no cabe duda. Pero hoy en día ¿la independencia sería la mejor solución? No lo creo.

Cataluña
La disgregación produce debilidad, una debilidad que puede convertirse rápidamente en degradación social y miseria (*). No mucho más de lo que pudo haber producido una federación perversa creada desde una cabeza con el único objetivo de dominar y explotar a los miembros.
Mucho mejor parece ser parte una federación en la que cada componente sea respetuoso de los demás. Claro que estar federado implica compartir éxitos y fracasos. Y cuando uno es el exitoso esto cuesta bastante. Haría falta un altruísmo, que en realidad es una visión de futuro no inmediatista, de la que muchos carecen y muchos más están poco interesados en tener.

País Vasco
No me harán creer por más que insistan que un millonario industrial vasco está más cerca de un obrero vasco, con el que comparte el euskera, que de un millonario industrial de Burgos, por ejemplo, o de la misma Barcelona. Y si, por lo contrario, dichos poderosos en vez de defender sus intereses comunes se envidiaran mutuamente y quisieran apoderarse de las riquezas del otro, lo que los llevara a convertirse en enemigos lo suficientemente acérrimos como para entrar en guerra, seguro que la sangre que se desperdiciaría, una vez más, sería la de sus connacionales de clase media para abajo, hablen en la lengua que hablen, y no la de ellos.
Reconozco que el argumento de orden tan francamente ideológico que acabo de desarrollar más arriba, a muchos les va a parecer prehistórico, un completo déjà vu. Pero para mí sigue teniendo una total validez. Más, una validez que es evidente y que se expresa en el poder deslocalizado e impune de la banca.

Separarse del conjunto me parece tan antidemocrático como imponerse a la parte más débil. En los dos casos hay una negación de la posibilidad de poner a todos los ciudadanos implicados en un mayor e igual nivel de oportunidad y de aprovechamiento de las riquezas, como efectos principales de los acuerdos superadores de las diferencias. Y en consecuencia una  especie de feudalización. Que siempre termina con la aparición de un rey lo suficientemente fuerte como para volver a conquistar todo aplastando a la nobleza dispersa y ocupada en rencillas menores. Por eso veo a la lucha independentista como una lucha arcaica, un resabio de ideologías que pertenecen a una época que ya no existe.
Me asombra, por ejemplo, que Catalunya, y en particular Barcelona, con su población muy nueva en términos demográficos, haya aceptado con tanta inteligencia y modernidad a gentes de muchos países que la veían como a una especie de Shangri La cultural, y se niegue a aceptar a sus vecinos dentro de una misma federación.

Galicia
Las luchas por la existencia como idioma y cultura, no tienen por qué prolongarse en el tiempo cuando ya no son necesarias. Sobre todo cuando el enemigo genocida ya no existe. Puede uno entender esas luchas fuera de tiempo, por supuesto, desde el punto de vista de la sociología, pero eso no las valida, sólo la explica. Y si quedan restos de la dominación, cosa evidente, habría que luchar contra ellos y no decir, como un adolescente, dando un lindo portazo a la casa paterna, la que no eligió, por cierto: ¡No los soporto más! Yo me voy. Sabiendo que la historia y los lobos feroces que merodean por ahí, lo va a impulsar, en un plazo más corto que largo, a volver con la cola entre las piernas a luchar una vez más para ser lo que le corresponde por derecho: unus inter pares.

(*) Creo que habría que ver con detenimiento qué ganó y qué perdió Moldavia, la antigua Besarabia rumana, con la independencia que la llevó a ser el país más pobre de Europa.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Los migrantes

En un país como la Argentina, donde cuarenta millones de habitantes se amontonan en las grandes ciudades y en las zonas climáticamente más convenientes dejando una buena parte del país casi deshabitada, dificultar el ingreso de migrantes, más allá de cómo terminen distribuyéndose por el país, lo que depende de las políticas sociales, no sería sólo poco humano sino una tontería.

Qué aporta la inmigración

Aporta mano de obra, creatividad, costumbres novedosas, inteligencia y todo lo que puede llegar a necesitar un país para ser independiente y soberano. No hay que olvidarse que Argentina, por sus riquezas y su posición estratégica en el mundo, en particular por su proximidad con la Antártida, es un buen bocado para cualquier imperialismo. El tamaño y extensión de su población, con el desarrollo consiguiente, puede ser un elemento tanto facilitador, si es limitada; como desalentador de ambiciones imperiales, si es muy importante.

De dónde venimos

Inmigrantes italianos
La mayor parte de los argentinos somos hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes. Pero no sólo de intelectuales europeos, notables comerciantes o trabajadores incansables. Somos descendientes, la mayor parte, de campesinos analfabetos, o poco más o menos, de las zonas más pobres y devastadas de un mundo miserable o en guerra.
Unificar a esos inmigrantes tanto por la positiva como por la negativa, sería un disparate. Lo más lógico es pensar que entre ellos había toda clase de gente. Buenos y malos, honestos y deshonestos, decididos y pusilánimes, laboriosos y vagos. Una sola cosa los unió después de una o dos generaciones, sus hijos y nietos fueron más bellos, más altos, más educados. Argentina con su excelente alimentación rica en proteínas, su sistemas gratuitos de salud y de educación, pudo lograr ese milagro en pocos años. La extensión y la calidad de su clase media da prueba de ello.

A dónde vamos

La posibilidad de mejorar socialmente con rapidez a los hijos de los inmigrantes sigue existiendo todavía hoy. Cuanto más y mejor se los eduque, en el caso en que necesiten ser educados, cuanto mejores oportunidades de trabajo se les ofrezca, cuanto más se proteja su salud, más rápido se los convertirá en argentinos calificados, capaces de recrear, superar y de defender a nuestro país.
Inmigrantes bolivianos
Rechazar a un migrante es, además de una barbaridad desde el punto de vista humano como dije más arriba, una tontería económica. Los inmigrantes traen consigo una cantidad de conocimientos formales e informales, que les costó tanto a las personas como a sus países de origen mucho dinero, y las vienen a volcar gratis en nuestro país. Amén de su fuerza de trabajo y de su capacidad de consumo.

La llegada de migrantes a nuestro país significa, en realidad, el aumento de la riqueza y una mayor garantía de soberanía e independencia. Negarlo sería perder una de las oportunidades más interesantes que la crisis mundial nos ofrece.

Y, previendo alguna clase de comentario que sé que voy a escuchar, aclaro que decir que los inmigrantes ocupan lugares que, por falta de espacio ya sea en la salud como en la vivienda o en la escuela, deben ser ocupados por argentinos nativos, es tan lógico como decir que hay que matar gente para que se pueda repartir más. Todo ser humano del siglo XXI puede producir muchísimo más de lo que necesita para su supervivencia. Sobre todo en Argentina. Y si no lo pudiera hacer sería por culpa de muy desastrosas decisiones políticas.

La miradas serias de nuestros abuelos, la mismas miradas en los inmigrantes actuales, las sonrisas forzadas de los adolescentes que se juntan entre ellos y tratan de sentirse fuertes frente a un lugar desconocido y a un futuro incierto. Quién puede, sin ser una mala persona, no sentir que hay que decirles, no se preocupen, todo va a salir bien
Y abrirles las puertas.

sábado, 23 de junio de 2012

Periodismo militante


Detalles

Cuenta fácil: Lugo cae + Paraguay tiene fronteras con Argentina, Brasil y Bolivia = Tres nuevas bases militares norteamericanas.

Para la Pando el mejor periodista es Lanata.

Para Melconian, Moyano hizo una descripción impecable de la situación nacional. La Pando, estrella mediática de la derecha más extrema, también opina que Moyano tiene razón.

Moyano sigue sumando adherentes: La Pastoral Social, De Narváez y Macri, todos preocupados por la situación social del país.

Si el obispo estaba con su amiguita de la infancia en playa paradisíaca mexicana, estoy seguro de que como mínimo debían jugar al doctor. Si hay padres de niñitos que rodean al obispo, tienen que haber dado, con seguridad, un suspiro de alivio.

Hay una notable diferencia entre un periodista con una concepción del mundo, llámese ideología o como se prefiera, y un periodista que filtre todo lo que dice a través de las conveniencias personales o, con más probabilidad, de su grupo. Periodista militante es una categoría mal definida que me gustaría definir por su opuesto, la del periodista que busca la verdad a través de la objetividad.
Es obvio que todo ser humano tiene una representación del mundo. Y por consecuencia, una ideología. Más allá de que sea o no conciente de eso. Por lo tanto negarle a los periodistas que narren desde un preciso lugar ideológico sería como negarles su condición de humanos. (Es verdad que en algunos casos y con algunos periodistas, resulta muy difícil no hacerlo.)
Para los periodistas la objetividad debe ser una aspiración que, si bien por definición no es alcanzable, al menos debería ser a la que se debe apuntar. Siendo así, la condición de periodista militante es antagónica con lo que debería ser parte del código de ética de la profesión.
Sé que el argumento que se ejerce en contra de esto es el de que la objetividad es inalcanzable. Pero el no poderla alcanzar no la invalida en absoluto. Véase si no al límite en sentido matemático. Es decir, lo que nunca se alcanza pero siempre se puede aproximar un poco más. Si esta concepción de la objetividad no fuera cierta, no existiría la posibilidad de desarrollos tecnológicos basados, por ejemplo, en el análisis matemático. Dicho de otro modo, lo objetivo está definido por una aproximación teórica que sólo la práctica puede confirmar y que casi siempre resulta acotada a una parte y jamás a la totalidad.
Por eso, insisto, y con las limitaciones que digo más arriba, la objetividad periodística existe y el periodismo militante se constituye en una de las tantas formas de no periodismo, de un pseudo periodismo que traiciona concientemente a la verdad en función de intereses particulares. Y esto vale para todas las posiciones ideológicas.

"El concepto libertario es que la prensa debería ser independiente y, por lo tanto, un contrapeso del poder centralizado de todo tipo."
Noam Chomsky 
El miedo a la democracia

Por si la nota no es suficientemente clara, Chomsky se refiere al poder del estado y a los poderes económicos y mediáticos, poniendolos a todos en en la misma categoría frente a la independencia de la prensa.