Se pueden decir muchas cosas de este video, pero todo lo que se diga no es más que una racionalización para poder soportar la verdad de una pieza de arte que desde el lugar del arte, de ese espacio aconceptual y lúdico, dipara directo, como él mismo dice, al corazón. Claro que no al lindo dibujito de las femeninos diarios adolescentes sino a la tripa que uno lleva en el pecho, como decía Ataualpa Yupanqui, y que, como en este caso, fusila al lugar común.
A veces despotrico contra el resentimiento del uruguayo y contra el desaliento y la falta de futuro que declaman sobre bases muchas veces verdaderas. Pero el Uruguay no se rinde, está ahí agazapado con su enorme talento y su originalidad.
Aquí adjunto el link oficial del tema: http://www.youtube.com/watch?v=f_8VtUfAKn4
Pensé que era necesario poner la letra aquí mismo. Pero atención, leerla antes de ver el clip es como empezar una novela policial leyendo la última página.
Violencia
Vengo de la cabeza, soy de una banda descontrolada,
hoy no me cabe nada, vas a correr porque sos cagón
Son todos unos putos, unos amargos unos buchones,
llaman a los botones, vinieron todos se quedan dos.
Hoy vas a correr, porque sos cagón con el culo roto, porque mando yo.
Voy a salir de caño, ya estoy re duro, toy re pasado,
como ya estoy jugado me chupa un huevo matarte o no,
mi vida es un infierno, mi padre es chorro, mi madre es puta,
vos me mandas la yuta y yo te mando para el cajón.
Yo soy el error de esta sociedad, soy el plan perfecto, que ha salido mal.
Vengo de el basurero que este sistema dejo al costado,
las leyes del mercado me convirtieron en funcional,
soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas,
soy una pesadilla de la que no vas a despertar.
Vos me desprecias, vos me buchoneas, pero fisurado, me necesitas.
Soy parte de un negocio que nadie puso y que todos usan,
en la ruleta rusa yo soy la bala que toco,
cargo con un linaje acumulativo de viciaduras,
y un alma que supura veneno de otra generación.
Yo no se quien soy, yo no se quien sos, el tren del rebaño se descarrilo.
Ya escucho la sirena la policía me esta encerrando
uno me esta tirando me dio en la gamba le di a un botón
paso la vida entera como un tornado escupiendo sangre
manga de hijos de puta me dieron justo en el corazón.
sábado, 14 de diciembre de 2013
lunes, 9 de diciembre de 2013
Hablar por boca de ganso
A esta altura ya sólo considero
como posible, todo dato que venga acompañado de su origen. La fuente de la
información es la única que puede dar una aproximación a la eventual verdad, o
falsedad, que pueda contener.
Si alguien sólo transmite una
información sin decir su origen o diciendo que el origen es él mismo, y la
acompaña de un creo o un para mí, todavía puede ser cierta. Y si
no lo es, sigue siendo aceptable ya que toda persona tiene derecho a ver el
mundo como se le dé la gana. Las afirmaciones rotundas sin origen, por lo
contrario, son casi todas, falsas, o eso creo.
Hablar por boca de ganso es dar
por cierto lo que dijo un tercero. Y dar por cierto no implica, en realidad, que haya ningún grado de
verdad en la información. Y esa certeza del ganso a veces se extralimita
diciendo que fue testigo de los sucesos narrados, clara mentira, y no que no es
más que el propagador de una narración ajena. Lo que demuestra que en el fondo, ¡todo ganso sabe que lo es!
Una variante de esto es poner al
lado de uno a una especie de testigo involuntario y que no está en condiciones
de defenderse, con un prestigio cierto al menos para el narrador: Un ingeniero,
una fuente confiable, un político intachable. Mi mamá también
puede ser una fuente inobjetable. Quién se atrevería a desmentir a mi mamá sin
ofenderme.
Hace unos días el editor de un
boletín informativo de circulación escasa aunque significativa, dijo ante mi
exigencia de poner la fuente de la información que daba y que yo consideraba
falsa, que no hay tiempo para verificar
toda la información y que lo importante era que iba en la dirección correcta. (Dirección que nunca se explicita
porque se supone que es objetiva.) Esta afirmación hace que toda información
sustente su validez sobre la funcionalidad para el que la da. ¿Y la Verdad?
La Verdad carece de importancia, la única verdad parece ser una especie de
verdad económica en la que la ventaja, la utilidad para el que la menciona, es
la única unidad de medida.
jueves, 5 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
La percepción de la corrupción
Qué linda frase
esta de la percepción de la corrupción.
Al no poner ningún parámetro mensurable, deja todo a cuenta de la sensibilidad
de unos señores en Berlín, donde funciona la organización Transparency Internacional,
ONG dedicada a medir países
corruptos. En realidad, la percepción de la corrupción en los países.
¿Y a qué
conclusiones llegan? A que la corrupción va de la mano de la pobreza y es la
que en buena parte la produce.
Si uno mira el
mapa mundial de la corrupción de acuerdo a los análisis de T. I., resulta que
casi coincide con la mirada sobre la amistad o enemistad que tenga un país con
los centros mundiales del neoliberalismo. O con la Pax Americana. La lista está
encabezada por Corea del Norte y por allí, en el top ten de la corruptela, están Siria, Afganistán y Libia,
acompañados por Mali, Somalía y Rusia, claro. Y en América del Sur prevalecen los países de la esfera próxima a Estados Unidos sobre los que oponen resistencia.
Uno no puede evitar
hacerse algunas preguntas. ¿Los paraísos fiscales están llenos de dineros de
los policías que chantajean a los conductores o de los grandes capitalistas que
evaden cifras astronómicas de impuestos? ¿La corrupción que produjo la caída
del Lehman Brothers es menor que la suma de las donaciones que en algunos países se hacen a los aduaneros para
pasar algunas cositas que sólo un
fundamentalista de lo honesto, caramba, llamaría contrabando? ¿Lo que te roban
las compañías telefónicas y los libradores de tarjetas de crédito, con la
connivencia de los bancos, es despreciable frente a lo que cuesta conseguir una
habilitación para poner un negocio?
Por qué siempre
se acusa a los gobiernos populares y mayoritarios de ser corruptos y nunca a
los de hecho o a los que fueron fruto de malabarismos electorales o judiciales, al menos mientras siguen en el poder.
La corrupción es
un concepto engañoso. En primer término porque es esencial, aunque no excluyente, al capitalismo, donde la ganancia es el único objetivo decente. Creo que fue Goethe el que dijo
que no hay nada tan inocente como un hombre dedicado a los negocios o algo así.
Y además, siguiendo con las características del capitalismo, comparte con el
sistema judicial la propiedad de diferenciar a los pobres de los ricos mediante actos de corrupción. Recordemos
que el tango discepoliano lo reconoce con estas sabias palabras: La razón la tiene el de más guita, la panza
es reina y el dinero Dios.
Un minuto de reflexión me hace pensar que la corrupción, con las características de subproducto del capitalismo, debe ser máxima donde el capitalismo es máximo. Es decir, en los países desarrollados puestos en fila según su producto bruto interno.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Celine Dion en francés
Ayer, de casualidad, descubrí lo
que debería haber sido evidente teniendo en cuenta su nombre y su origen:
Celine Dion es una francocanadiense, de origen francófono, que comenzó su
carrera cantando en francés, ese francés que suena un poco raro que tienen los
canadienses.
Por qué, entonces, yo la tenía
registrada como cantante en inglés. Qué hizo que la comparara con cantantes
norteamericanas.
No voy aquí a avanzar con su
biografía. Para eso está Wikipedia que da infinidad de datos de la vida de esta
cantante en la que el éxito y la calidad van juntos. Lo que quiero hacer notar
es que en la música, en el arte, como en casi todo lo demás, Europa se refleja
a través del espejo anglosajón-norteamericano. Por esa razón todo lo netamente
europeo de Celine Dion, lo que la podría unir perfectamente a la Chanson française más tradicional, más
interesante, desaparece de los medios
de todos los países no francófonos.
Durante el show en Quebec que
tuve oportunidad de ver por TV, Celine Dion me hizo sentir, como en
reverberaciones sutiles, a figuras como Brel, Moustaki, Barbara, Hardy,
Montand, Ferrat y, por qué no, Holliday y Vartan. ¿Parece una comparación
excesiva? Puede ser, tal vez, pero eso fue lo que sentí y, ya se sabe, los
sentimientos son lo que son y resisten al juicio.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Estar vivo
Según publicó el diario británico
The Independent hace algunos días, en
Inglaterra y Gales hay un total de 12320 personas que tienen más de cien años. Los
datos, que podrían ampliarse si se completara la totalidad del Reino Unido, no
incluyen a Escocia e Irlanda.
La cifra es de por sí
sorprendente. Pero lo será aún más si se agrega que en ese mismo espacio
sobreviven 610 personas con más de ciento cinco años.
Por más que la supervivencia no
se pueda separar de la determinación de los genes y de la suerte, los números
nos están diciendo que la ciencia puede dar alguna respuesta a uno de los más
grandes deseos de los hombres: vivir más y mejor.
Inglaterra tuvo, al menos hasta
el advenimiento de la
Tathcher y el neoliberalismo, una sociedad de bienestar en la
que la medicina prepaga y la estatal compitieron en calidad. Una nueva mirada
sobre la alimentación, las vacunas, una vida menos ligada a las necesidades básicas
y un conocimiento científico que ganó batallas a infinidad de agentes patógenos,
terminan con este éxito indudable.
Por supuesto, la ciencia como
todo otro objeto o conocimiento en manos de los seres humanos no tiene más
signo que el del que la manipula. La gente mala hará malos usos y la buena,
buenos. Las herramientas para una vida mejor y más larga, entonces, están ahí, al
alcance de todos. Claro, todos si no hay privilegios.
Todavía algunos podrán
preguntarse cómo viven esos viejos. Y es posible que haya observaciones que le
quiten o agreguen felicidad. La verdad, por cierto, no puede ser otra que entre
estos viejos habrá felices e infelices, algunos que encontrarán en esa
supervivencia la continuidad de una tortura que preferirían terminar, otros encontrarán
en esa longevidad un premio inesperado que les permitirá seguir viviendo en un
estado de felicidad. Y la mayor parte, alguna variante menos extrema entre las
dos anteriores.
Como reflexión final me gustaría
pedir que si me agarra un ataque de ganas de vivir en la naturaleza, alejado de
las ciudades, tratando de alimentarme de los productos que yo mismo cultive o críe,
me dejen hacerlo. Pero si me enfermo o si se puede prevenir alguna enfermedad
mediante una vacuna, un análisis o un estudio clínico, llévenme al hospital lo
más rápido posible. Háganlo aún si me encuentran rezando a alguna deidad esotérica,
besando la tierra, ungiéndome de orines de un animal propicio o sosteniendo teorías
trasnochadas e inverificables. Llévenme, como digo, de inmediato. Al fin de
cuentas para ser un buen alternativo hay
que estar vivo: no veo cómo honrar la vida estando muerto.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Pensar el arte
El problema no es lo que siento
sino lo que soy capaz de expresar. Por eso, en cualquier expresión de arte,
está la presencia del otro. Cuando se dice que uno crea para sí mismo lo que se
está haciendo es priorizar la masturbación a la relación sexual.
El arte siempre implica la
comunicación. Y para que haya comunicación tiene que existir el otro, el
receptor, el que va a vibrar al unísono cuando la obra sea verdadera.
No se trata de que el artista
sienta. Ni que sus sentimientos lo desborden. Todos los seres humanos sienten y
eso no los convierte automáticamente en artistas, del mismo modo que todos los
seres humanos piensan y eso no los convierte en filósofos. Se trata de la
capacidad de comunicar esos sentimientos, esa mirada particular y subjetiva
sobre el mundo o una parte de él, lo que agrega la condición de artista a una
persona.
Tampoco comunicar alcanza. Todo ser humano comunica
con sus gestos, con su comportamiento, con su lenguaje. La obra de arte
establece una comunicación diferente que le es propia. Una en la que las reglas
son específicas, aconceptuales, sintéticas y muchas veces irrepetibles. Toda
obra de arte establece en su interior una nueva regla tan particular que, la
mayor parte de las veces, muere en ella misma. Por eso la sensualidad no alcanza, la creación artística tiene una necesidad
imperiosa de un orden. Orden casi siempre nuevo, creado para ella. Y ese orden
es el que controla los sentimientos que dejados en total libertad le quitaría esencialidad,
humanidad, a la obra.lunes, 18 de noviembre de 2013
Apenas dos kilómetros en la Buenos Aires de hoy
Lo que se ve en este post son fotos tomadas caminando por las veredas de Buenos Aires, en zona comercial, durante alrededor de dos kilómetros. Para los que conocen la ciudad, comencé en Sta. Fe y Billinghurst doblé por Pueyrredón, luego por Boulogne Sur Mer, Bme. Mitre y Castelli hasta Rivadavia.
Esto fue lo que fotografié con mi celular. Las fotos corresponden a una sola de las veredas y fueron realizadas sin poner demasiada atención así que es posible que algunos carteles se me hayan escapado.
Lo hice sobre todo para poner parte de nuestra realidad en evidencia y, sobre todo, para los europeos y los argentinos que viven en Europa y que leen los medios monopólicos de aquí, o lo que transcriben los de allí de esos mismos medios, más alguna páginas web importantes como Yahoo, que compran noticias a las mismas fuentes.
Las imágenes fueron tomadas en el día de hoy (ver fecha del post). Pregunto: ¿Es posible semejante demanda de mano de obra en una economía en caída libre, como se dice por ahí?
Esto fue lo que fotografié con mi celular. Las fotos corresponden a una sola de las veredas y fueron realizadas sin poner demasiada atención así que es posible que algunos carteles se me hayan escapado.
Lo hice sobre todo para poner parte de nuestra realidad en evidencia y, sobre todo, para los europeos y los argentinos que viven en Europa y que leen los medios monopólicos de aquí, o lo que transcriben los de allí de esos mismos medios, más alguna páginas web importantes como Yahoo, que compran noticias a las mismas fuentes.
Las imágenes fueron tomadas en el día de hoy (ver fecha del post). Pregunto: ¿Es posible semejante demanda de mano de obra en una economía en caída libre, como se dice por ahí?
sábado, 9 de noviembre de 2013
¿Una nueva esperanza para Uruguay?
![]() |
| Constanza Moreira |
Escuché por primera vez a Constanza
Moreira, la nueva postulante a candidata del Frente Amplio. Y sentí por primera
vez, también, que el FA podía ser el que sacara de una buena vez a Uruguay de
un estancamiento y desencanto que en estos últimos tiempos parece inevitable.
Alguien cosmopolita, con una
visión de género actualizada y una mirada clara sobre los que la precedieron,
tendrá a Tabaré Vázquez como su próximo oponente en la interna partidaria.
Me entusiasmó su visión clara de
la situación de Uruguay en Latinoamérica, una visión no rencorosa frente al los
gigantes que la rodean y decidida respecto a los poderes locales que parecen
oponer una barrera insalvable a los impuestos que podrían hacer avanzar a la
población hacia una equidad mayor.
Tabaré Vázquez con un sentido
social cierto, pero incapaz de enfrentarse a los poderes reales del Uruguay y
con un rencor de pueblo chico hacia Argentina que muchas veces lo obnubila y lo
vuelca hacia Estados Unidos. Pepe Mujica, que todos esperábamos que honrara su
pasado de luchador valiente e infatigable y fuera mucho más avanzado en las
cuestiones sociales, que termina tan cansado que ya prefiere ser una especie de
gurú izquierdoso, conformista y débil, antes de enfrentar tanto a los dueños de
la tierra como a la burocracia de su propio partido. Esas personas son
responsables de ciertos avances sociales innegables pero, tambien, de la
pérdida de las esperanzas de los jóvenes orientales que siguen emigrando.
Por eso el discurso de Constanza
Moreira, mujer culta, sólida y de tremenda formación, me sedujo y me dio nuevas
esperanzas de que Uruguay retome el lugar histórico que tuvo y que debe volver
a tener.
martes, 5 de noviembre de 2013
Los que no se enteraron, los que no sabían, los que no sospechaban
Treinta mil muertos entre los
que hicieron los vuelos de la muerte, los dinamitados, los fusilados, los
torturados. Y la mayor parte de los ciudadanos no se enteraron. O se dejaron
convencer de que, haciendo uso del dinero de sus robos y asaltos, los
desaparecidos disfrutaban de inmerecidas vacaciones en Europa.
Una persona, después de contarme
cómo hizo la conscripción durante los dos primeros años de la dictadura militar,
y de lo que no se animaba ni quería contar de lo que vio, me declaró, muy
suelto de cuerpo, que él no se había enterado de nada. Reacción esquizofrénica
que vi una y otra vez durante los años post Proceso.
Y que sigo viendo aún hoy, casi siempre por gente que no soporta a las Madres
de Plaza de Mayo, a las Abuelas y a los Hijos. Acto de suprema cobardía, de
suprema falta de compasión, ante la más descabellada valentía en medio del peor
sufrimiento.
Sé que esta discusión, la de si los
ciudadanos sabían o intuían o no, es antipática y parece un poco anacrónica. Pero
la propia condición de desaparecidos de los desaparecidos
la vuelve a poner en el tapete una y otra vez y la condena a una actualidad y a
una eternidad que sólo un listado de qué pasó con esas personas y sus hijos apropiados podría detener.
Volví a este tema al leer unas
declaraciones de Rudolph Herzog, el hijo de Werner Herzog, también cineasta
como él, que contó cómo el humor durante el régimen nazi, al menos hasta el año
1942, permite develar que la población estaba informada de lo que sucedía en
los campos de concentración. Por más que en la postguerra se rajara las
vestiduras diciendo lo contrario.
Weiss Ferdl fue un comediante
que, entre otros tipos de actuaciones, hizo lo que hoy se llamaría Stand Up. Este hombre, famoso en su época,
vivió en Alemania durante toda la guerra y murió dos años después de que
terminara. Lo que no lo hace sospechoso de estar públicamente contra el
nazismo, claro. Y decía el chiste que transcribo a continuación. Siempre en la
versión de Herzog hijo. Hay otras versiones que nunca difieren de esta en lo esencial:
Hice una pequeña excursión a Dachau. ¡Qué lugar! Alambre
de púas, ametralladoras, alambre de púas otra vez, todavía más ametralladoras y
otra vez alambre de púas. Pero yo les aseguro que, si quiero entrar, entro.
También se dijo que por esa época
había madres que amenazaban a sus hijos con mandarlos a Dachau si se portaban mal.
Estos últimos años, varios
escritores publicaron tanto en Europa como en Estados Unidos, libros sobre
desapariciones voluntarias. No se refieren, claro está, a sistemas represivos
que hacen desaparecer a la gente, sino a decisiones voluntarias e individuales
de personas que deciden desaparecerse.
Sea los que habitan en la calle y resultan invisibles para la gente normal, sea los que se pierden en zonas
selváticas o de difícil acceso para vivir en soledad absoluta en contacto con
la naturaleza. Uno de estos autores, Philippe Vasset, se refiere a estas
decisiones del siguiente modo: La
desaparición, es el acto de resistencia última.
Esta frase me produjo una gran
inquietud. Y ahora sé por qué. Más allá de lo que hace un pequeño burgués para
escapar al mismo mundo que lo produjo, haciendo un supremo acto de egoísmo, la
frase tiene otras implicaciones semánticas.
Creo que la desaparición pone a los
que la sufrieron del lado de la resistencia en forma definitiva. Desde allí no
se cambian las ideas, no se producen traiciones, no se bajan los brazos. Los
criminales que asesinaron a tantos de forma clandestina e inhumana, les dieron
las armas más poderosas que se pueda dar y se condenaron a una lucha sin
cuartel y sin fin. Con las desapariciones no puede haber olvido ni aunque se
quiera. Y mucho menos perdón.
viernes, 25 de octubre de 2013
El francotirador
![]() |
| El francotirador |
El francotirador pertenece a un
grupo islámico. Uno de los tantos que pelean en Siria. Y cuando actúa no se
diferencia de los otros de su mismo oficio. La prueba está en los hospitales,
tantos hombres de distintas confesiones que yacen con piernas inútiles,
emasculados, sin controlar esfínteres. Los que sobrevivieron a la pericia del
francotirador. Que sabe tener paciencia, cómo apuntar, adónde apuntar. Y
apretar el gatillo en el momento preciso. Hacer estallar una vértebra. Y si
hubo suerte, oír los gritos desesperados del herido que obligará a alguno de
los suyos a arrastrarse para rescatarlo. Uno que no puede soportar la desesperación
de un amigo, de un camarada, de uno que pelea por lo mismo que él. Y se
arrastra, y trata de agarrarlo cuando el francotirador da en la diana otra vez.
Y ahora son dos los que gritan. O a lo mejor no, a lo mejor sólo se desangran
de a poco sin terminar de entender qué fue lo que les pasó. O habiendo
entendido, lo que es mucho peor. Y si alguno de los suyos queda con dignidad,
alguno de los suyos se arrastrará también. Y el francotirador se sentirá muy
feliz por tan buena cosecha desde una sola posición.
El resto es posible que huya. Y
desde ese día tendrá que llevar en sus sueños la cobardía de no haber hecho
nada por un amigo, por un camarada, por uno que peleó por lo mismo que él. Sí,
buena cosecha para un francotirador.
Más tarde, si hay suerte, alguno
de los heridos todavía estará vivo. Sin piernas, sin masculinidad, sin poder
controlar esfínteres. Y será llevado a un hospital.
Estas historias, o parecidas,
cuentan los francotiradores que actúan en Siria. Si quieren saber a qué grupo
islámico pertenecen, la respuesta es que a cualquiera.
martes, 22 de octubre de 2013
La regla que corrige la emoción
Para un escritor decir que algo
es inefable, es decir, que no se
pueda decir, explicar o describir con palabras, es equivalente a confesar una
incapacidad como escritor. No se trata aquí, para el escritor, de hacerlo bien
o mal, se trata de rendirse en el terreno en el que rendirse no debería ser
posible por estar en la propia naturaleza de su creación y de las herramientas
creativas de las que dispone.
En el caso de los artistas
plásticos, la inefabilidad pasa por la incapacidad para usar las herramientas
del plástico y cambiarlas por las del escritor. Explicar o completar la obra
con palabras, con textos escritos, implica el abandono de la materia de la cual
una obra plástica está hecha por su incapacidad, la del artista claro, para expresar
ciertas cosas.
Reconozco un cierto grado de
arbitrariedad en lo que acabo de escribir ya que establece una limitación a la
acción del artista al crear su obra. Y toda limitación puede encorsetar a algún
artista que, a lo mejor, consigue hacer un hallazgo en el lugar en que las
dificultades parecen convertirse en imposibilidades. Pero de todos modos me
parece que el razonamiento que expongo, con las debidas licencias, es mejor
tenerlo en cuenta que negarlo o desconocerlo.
![]() |
| Georges Braque |
Otro campo, pero éste en el que
plásticos y escritores conviven en la teoría, es el de la innecesidad de la razón
en la creación de la obra de arte. Desde la razón no se crea nada válido,
dicen, sólo desde los sentimientos.
Por más que esta discusión haya
terminado en el siglo XVIII, vuelve una y otra vez, a lo mejor por la falta de
formación cultural de artistas, más allá de lo bueno que sean al crear en su
arte.
El arte como juego y como fusión
entre razón y sensualidad ya fue pensado por Baumgarten, Kant, Schiller, Hegel,
Fichte, Adorno, Marcuse y tantos otros filósofos. Ser artista no convierte a
nadie en filósofo, como ser filósofo no convierte a nadie en artista. En este
sentido la modestia le vendría bien a muchos cuando actúan en el terreno que no
les corresponde. Ya que si bien todos tenemos derecho a pensar y a tener opinión sobre cualquier cosa, no todo
pensamiento que tengamos será válido, interesante o significativo, mal que nos
pese.
Si un artista sólo trabaja desde
la razón, es posible que alcance lo bueno, pero nunca lo bello, negando de este modo su condición de artista. Y si un artista
trabaja desde la pura sensualidad, no podrá distinguir entre lo que sale de sus
manos y lo que sale de su ano.
Sobre este tema me quedo con la frase de Georges Braque: J’aime la règle qui corrige l’émotion. Amo la regla que corrige la
emoción.
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